Primera impresión y comunicación no verbal: qué influye en cómo nos perciben

La primera impresión y la comunicación no verbal están estrechamente relacionadas. En esta nueva sección de comunicación no verbal en Levante TV, nuestra directora, Sonia El Hakim, nos habla de la importancia que tiene la primera impresión.
¿Cuándo se forma la primera impresión?
Para responder a esta pregunta, debemos distinguir entre dos situaciones diferentes:
Cuando no tenemos referencias previas del interlocutor
En este caso, la formación de impresiones se produce en décimas de segundo
De hecho, una investigación de 2006 demostró que ver una cara durante 1 décima de segundo genera los mismos juicios sobre atractivo, simpatía, credibilidad, competencia y agresividad que una exposición más prolongada.
Otra investigación de 2014 mostró que la formación de impresiones sobre parámetros como atractivo, competencia, confianza, dominancia, femineidad, simpatía, masculinidad, integridad y calidez se producía incluso solo al escuchar la palabra «hello».
Cuando tenemos información previa (Google, RRSS…)
En este caso, la impresión se puede formar incluso antes de conocer personalmente al interlocutor.
Es muy importante que la imagen que proyectamos en redes sociales sea congruente con la realidad. Si no lo es, se rompen las expectativas que los demás tienen sobre nosotros.
¿Qué elementos distorsionan la primera impresión?
Estereotipos
La renombrada psicóloga social Susan Fiske definió el SCM (Stereotype Content Model). Este modelo explica que evaluamos a las personas según dos parámetros: calidez y competencia.
La calidez incluye seis elementos: amistoso, bien intencionado, confiable, cálido, bondadoso y sincero.
La competencia incluye: competente, seguro, capaz, eficiente, inteligente y hábil.
Así, actuamos basándonos en estereotipos, «etiquetando a las personas». Por ejemplo:
Las personas mayores se clasifican como cálidas pero no competentes.
Las mujeres profesionales o personas ricas se clasifican como competentes pero no cálidas.
Efecto halo
El efecto halo es un sesgo por el que atribuimos características psicológicas positivas a personas que nos parecen físicamente atractivas.
Nos parecen más simpáticas, inteligentes o buenas.
Este sesgo puede explicar, por ejemplo, los cambios de imagen que suelen mostrar los acusados en juicios.
